viernes, 22 de abril de 2011

ENTREVISTAS... Entrevista a Camilo García


Hay listas que lo sitúan como uno de los mejores dobladores del mundo y cinéfilos que lo reconocen por la calle a pesar de que su cara nunca salga en los papeles. Camilo García, salmantino afincado en Barcelona, es la escalofriante voz de Anthony Hopkins en 'El Silencio de los Corderos', de Christopher Lee como Saruman en 'El Señor de los Anillos', de Harrison Ford en 'Star Wars'. Eso, por citar sólo alguno de sus papeles en la gran pantalla. Ayer, este actor y director desembarcó en Gijón para impartir un curso de tres días organizado por CC OO, 'Principios básicos del doblaje cinematográfico y su aplicación en el curriculum de las Enseñanzas Artística', a profesores de la Escuela Superior de Arte Dramático.

-Un curso para quince alumnos bien seleccionados. ¿Elitista?
-No, no. Es lo necesario para que vaya bien. Me gustaría que fuesen menos, pero a varios les he dicho que no se apunten porque son profesores de mimo, de pantomima, de danza. A lo mejor son grandes actores, pero este es un curso para gente de voz.

-¿Cómo se lleva lo de estar entre los mejores en lo suyo?
-Lo que me atribuyo quizá son muchos años de trabajo. Poca cosa más. Mucha dedicación, gustarte mucho el oficio y muchos años. Ya está.

-Entre otras, mucho teatro clásico. Su trayectoria es apabullante.
-Empecé haciendo teatro y un día, por casualidad, entré en esto. Me llamó uno de los directores de doblaje de Barcelona. Vio una obra que hacía, le gustó mi voz y me dijo: 'Yo creo que tú puedes servir para hacer doblaje. Pasa a verme y te haré una prueba'. Entonces descubrí que ese tipo de interpretación, entregar mi voz a otra persona y hablar por él, hacer hablar en castellano a alguien que habla en inglés o en francés era una forma muy bonita y muy peculiar de interpretar. Muy distinta a las demás.

-¿Le costó?
-Me costó bastante, porque hay que aprender una serie de fórmulas.

-¿Hizo muchas megafonías y muchos secundarios?
-Muchos, muchos. Estuve dos o tres años haciendo papelitos pequeños. Hasta que, de repente, apareció un personaje nuevo y un actor que nadie conocía. Era Harrison Ford, como Han Solo, en 'La Guerra de las Galaxias'. Decidieron que lo hiciera un actor nuevo. Fue lo primero importante. A partir de ahí, la cosa fue a más. Fue mi talismán. El papel que me dio el empujón, la fuerza.

-¿Algún trabajo predilecto?
-Todos. Porque en estos años he hecho doblajes de los que me siento muy orgulloso. De otros, no tanto.

-¿De cuáles sí?
-Por ejemplo, cualquiera de las películas de Hopkins. También hay otro actor fetiche para mí: Depardieu. Sobre todo, cuando llegó Cyrano.

-Un Cyrano de Bergerac aclamado.
-Sí. Fue uno de los mejores. Y luego está Gene Hackman, que es un actor que me gusta mucho. Poco a poco, te vas encariñando con los actores.

-¿Uno especialmente complicado?
-Todos los que he citado, porque creas personajes casi imposibles. Ahora, si tuviese que quedarme con uno especialmente difícil sería con Hannibal Lecter. Es el más complejo.

-¿Se llevó el personaje a casa?
-No, no. (Ríe). Afortunadamente, este es un trabajo en el que, cuando estás en casa, estás libre de pensar en otras cosas, de ver otros doblajes o de lo que sea. Si estás es una sala de doblaje diez o doce horas, ya tienes bastante.

-¿Tanto dura su jornada?
-Sí. Se trabaja mucho y muy seguido. Siempre quieren las películas dobladas muy rápido. Es difícil. Y ahora, desde que cada personaje se hace en una pista aparte, trabajas sin parar.

-¿Y hay tajo?
-No te creas. La crisis nos está afectando. Muchas cosas que antes se doblaban, ahora no. Se dejan muchas cosas en versión original.

-¿Y?
-Pues me parece muy bien, porque hay mucha gente a la que le gusta la versión original, pero la gente también tiene que tener derecho a elegir lo que quiere ver. El doblaje es un servicio de traducción artística que se hace a la película y que es importante para mucha gente. Hay personas que no quieren estar leyendo carteles continuamente. Siempre que el doblaje sea bueno. Pero, por suerte, en España aún se hace buen doblaje.

-Ha dicho que los dobladores son los bastardos de la industria del cine.
-Sí. Somos los anónimos. Gente que trabaja sin dar la cara. Eres una voz y una voz sola no es gran cosa. Sólo cuando estás en la cola del pan y pides una barra, la gente te mira extrañada y piensa: 'Esta voz me suena'. Pero no saben de qué. O entras en un taxi y el taxista alucina: 'Tengo aquí a Hannibal'. Hay gente que te reconoce. Y luego hay actores que te felicitan y que quieren conocerte como Hackman o Hopkins. Muchos tienen interés en saber cómo se les dobla, aunque sólo sea por curiosidad.

-¿Para cuándo un Goya?
-No, no, no. La Academia no nos quiere. Dice que somos sus enemigos y que le quitamos importancia al cine español y clientes. Ellos sabrán. A mí me parece una burrada. Y, si ahora va a salir Bigas Luna, lo tenemos más crudo todavía porque es un absoluto detractor del doblaje que, sin embargo, lo utiliza cuando le interesa.

-Ley Sinde.
-No me gusta la Ley pero tampoco me gustan quienes la critican. Es una Ley que quiere ponerle puertas a un campo podrido, porque tampoco se puede piratear todo.



Extraido de www.elcomercio.es

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Agradecimientos

Quiero dar las gracias a André, a mi madre, La Jose, Maider, Alauda, Isabel, Mayte, Jos, Luis Miguel del Baño y Gloria Luján por su libro "¿Sabías que Brad Pitt y Epi son la misma persona?", Paloma Porcel, a los actores de doblaje que han accedido a responder la entrevista, a mis profesores y a todos los que han compartido atril conmigo y han cedido su voz para este blog...

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